Que los kirchner están detrás de la causa por las escuchas que involucra a Mauricio Macri como integrante de una asociación ilícita, es ya algo así como una verdad burdamente revelada. Para tal imputación fue necesario la construcción de un relato que permita seguir una línea de “pensamiento coherente”, que termine por afirmar la culpabilidad del Jefe de Gobierno.
Si bien esa fue la idea, cuando la mentira es grande, mantener la coherencia en un relato falso, se hace aún más difícil. Esto queda en evidencia frente a las falsedades que se encuentran en el fallo, a la cual ahora se suma aquella que decía que Mauricio conocía a “Fino” Palacios desde 1991 por ser éste quien intervino en su secuestro, liberándolo. Motivo por el cual, además de mantener una relación, posteriormente Mauricio lo premia, primero poniéndolo a cargo de la seguridad de Boca Juniors en 2006, cuando él era presidente, y luego en 2009 cuando fue designado como Jefe de la Policía Metropolitana.
Esta cuestión de una no menor importancia para la construcción del relato, era exclamada a viva voz por políticos y demás oficialistas a través de los diversos medios de comunicación. Programas ultrakirchneristas como TVR y 678 de Diego Gvirtz difundían videos en donde se veía al “Fino” Palacios hablar con Jorge Asís y afirmar que efectivamente conocía a Mauricio desde 1991.
“Clarín miente!” fue una frase casi célebre de nuestro país durante el debate de la denominada “Ley de medios”. A partir de esa frase, que en cierto modo conceptualiza el relato que daba lugar a tal lucha, se desprendía que los medios de comunicación por su carácter monopólico mentían despiadadamente a la sociedad, buscando mantener su posición hegemónica, siempre cerca de gobiernos no democráticos y combatiendo las verdades y el cambio que este gobierno nacional y popular esta llevando adelante.
Esto hizo necesario “democratizar los medios de comunicación y fomentar una pluralidad de voces”. De un proceso que no niego que podría haber sido bueno, surgieron y están surgiendo nuevos medios, que lejos de ser la antítesis de estos otros que combatían, terminan realizando lo mismo que decían que aquellos hacían, pero desde su respectiva vereda, mintiendo descaradamente a través de su posición privilegiada en los medios de comunicación. En el marco de todo esto, surguen mentiras como las que se ven en el video, que sirven para justificar a toda costa un relato que ya es insostenible.
Como dijo la compañera y tuitera @belucersosimo, cualquier parecido con los Simpsons es pura coincidencia.